El precio de ser pobre y autodidacta
puerta que puso el mundo a toda cosa
todo en la tierra es puerta impenetrable
encerrado está el pájaro y la rosa
y el corazón pequeño y miserable
Juan Ismael
estrofa de un soneto y otros versos a la puerta

¿Era Juan Ismael un pintor surrealista? “ Sin duda Juan Ismael era ya un surrealista antes de que hubiera podido llegar a sus manos el manifiesto surrealista de André Breton, por su idea de la vida y la función del arte, su rebeldía y su militancia contra el fondo y las formas de la vida burguesa, y su casi tortuoso empeño en explorar el subconsciente, una de las razones por las que se trata de desligar a Juan Ismael del surrealismo es el hecho de que al pintor no le fuera cursada la invitación a participar en la Exposición internacional Surrealista organizada por La gaceta de Arte celebrada en mayo de 1935 en Santa Cruz de Tenerife, gran error a juicio del investigador y biógrafo Eugenio Padorno, “ la obra de Juan Ismael no solo adquiere sentido en el contexto del surrealismo insular; ella es sin duda la mejor versión del surrealismo insular”
Juan Ismael siempre decía de si mismo que era “un ilustre desconocido” frente al carácter abierto y expansivo de Óscar Domínguez presentamos hoy a un hombre contenido, buen conversador pero sin aspavientos ni alardes fantasiosos o de erudición, era delgado de buena estatura, rostro de rasgos finos y armoniosos con cierto aire oriental, podemos decir que era un hombre atractivo, su presencia no estaba exenta de cierto misterio que él hábilmente administraba porque consideraba que era una forma de perdurar en el tiempo, consultados diferentes documentos su fecha de nacimiento no coinciden, Carlos Pinto Grote se lo comenta en una ocasión y el pintor responde con una críptica sonrisa “hay que confundir a la posteridad”.

Nace en Santa Cruz de Tenerife un 27 de diciembre de 1907, tres días arriba o abajo según el documento que se consulte, de su primera infancia se sabe poco, vive en una familia modesta con su padre y su madre, no realiza estudios universitarios tal vez por motivos económicos pero eso no le impide procurase a si mismo un espíritu cultivado y estar al tanto de las vanguardias artísticas españolas y europeas, le marca la insularidad pero su mirada siempre estuvo puesta en Europa, en los movimientos franceses y germanos que tanto influyeron en el ámbito insular.
A los dieciséis años en 1924 se inscribe en la escuela de arte y oficios de Santa Cruz donde inicia su aprendizaje del dibujo, influido por José Antonio Rojas, con el que en 1930 funda la revista “Cartones” donde el pintor empieza a firmar sus trabajos con el nombre artístico que usaría toda su vida Juan Ismael, aunque su nombre oficial fuera Ismael Ernesto González Mora.
Conoce a un joven Pedro García Cabrera que junto con Rojas y otros tienen un grupo artístico que colaboran en la “Gaceta de Tenerife” y la revista “ Hespérides” grupo universitario del que entra a formar parte por derecho propio nuestro pintor y poeta Juan Ismael.
En 1927 se produce un hito importante en su vida, la muerte de su padre, tenia por entonces 20 años y queda al cargo de su madre a la que adora incondicionalmente.
Poco después por motivos nunca explicados se traslada a Las Palmas de Gran Canaria donde entra en contacto con la escuela de Luján Pérez, noble Institución creada el 17 de junio de 1917, por el pensador y ensayista Domingo Doreste, cuya filosofía desde el principio fue el autodidactismo apoyado siempre por talleres impartidos por maestros y sabios para profundizar en el aprendizaje de las diferentes técnicas artísticas y artesanales, el compromiso con el entorno, el respeto por el trabajo artístico y fomentar la autonomía personal de los alumnos para forjar “una personalidad artística social y respetable “
Así entra en funcionamiento la escuela en el emblemático barrio de Vegueta En la capital Gran Canaria, se inicia con dos profesores para las artes plásticas los pintores Nicolás Massieu y Juan Carló en dibujo técnico, historia y teoría del arte contaban con varios eruditos de la ciudad entre ellos el propio Domingo Doreste.
La escuela es bautizada como Escuela Lujan Pérez en honor a José Miguel Lujan Pérez nacido en Guía Gran Canaria (1756-1815 ) escultor y arquitecto, máximo exponente de la cultura barroca en Canarias.

Aquí es donde Juan Ismael entra en contacto con un nutrido grupo de artistas de las vanguardias, gracias a su primer amigo en la isla el pintor Juan Sosa Suárez, que le presenta a Felo Monzón, Plácido Fleitas, Jorge Oramas, Santiago Santana y algunos más.
Dado la poco boyante economía familiar, tiene que trabajar por las tardes en un estudio de fotografía retocando negativos y coloreando ampliaciones de fotos, lo que le permite depurar una técnica de dibujo, que le daría una impronta de calidad incuestionable a sus posteriores colaboraciones de revistas, y sus extraordinarios foto montajes y collages.
En sus primeros pasos de la obra pictórica, están sus “Gráficos marinos” de la exposición en el teatro circo de marte de Santa Cruz de La Palma en 1928, que no pasó desapercibida y fue elogiada por lo que tenia de rupturista frente al modernismo, art nouveau, en boga por aquel entonces y cuyo máximo exponente en Canarias era Néstor de la Torre.
En 1929 participa en la “Primera Exposición Colectiva de los Alumnos de la Escuela Lujan Pérez”
Según Carlos Pinto Grote la vida de Juan Ismael esta llena de ausencias, de largos silencios vitales desaparece y aparece ante la vista de sus íntimos sin dar ninguna explicación manteniendo esa atmósfera de misterio, para Pinto Grote no era otra cosa que “el apartamiento a que se somete una persona básicamente cercada por sus propios fantasmas»
Sus motivos y razones los podemos buscar en sus cuadros o en su poesía pero el resultado nunca pasara de puras conjeturas porque Juan Ismael siempre fue un hombre de una profunda vida interior llena de sufrimiento, una vida profundamente oscura jamas revelada.
Para la filóloga y ensayista canaria María Rosa Alonso que lo conoció muy bien la vida de Juan Ismael siempre transcurrió entre la precariedad económica y la mala suerte, pero nunca se le oyó quejarse de ello y siempre tuvo claro que había nacido para pintar, que nunca se dedicaría a otra cosa que no fuera el arte y la poesía aunque para ello su bienestar material peligrara.
Se le ofrecieron trabajos remunerados a lo largo de su vida que se negó a aceptar, lo que para el común de los mortales pudiera ser vagancia, para él era una fe vital innegociable.
Trabajaba muchísimo en su obra y nunca se dejó domesticar en aras de vender más o menos cuadros.
En 1930 regresa a Tenerife y retoma el contacto con Pedro García Cabrera, Rojas y Pestana, y fundan la revista “Cartones” de vida efímera, en la que colabora solo de manera gráfica.
Posteriormente en el servicio militar conoce al poeta surrealista Emeterio Gutiérrez Albelo mediante el cual conoce a Óscar Domínguez, encuentro que no se vuelve a repetir, Óscar Domínguez hace su vida en París y venia de visita a la isla en muy raras ocasiones.

Según Pinto Grote, “no existió influencia alguna de Domínguez en Juan Ismael porque la obra de estos dos grandes pintores no tiene relación conceptual ni técnica que les asemeje. El surrealismo que uno y otro cultivaron tenían raíces distintas y también su praxis era definitoria de la personalidad de ambos artistas; extraversión en Domínguez, introversión en Juan Ismael “.
En un documental sobre el pintor, un anciano Carlos Pinto Grote recuerda muy nítidamente a Juan Ismael y asevera que este es infinitamente mejor pintor que Óscar Domínguez, porque posee mucha mejor técnica en el dibujo, en su opinión personal, claro.
A mediado de 1931 Juan Ismael se traslada a Madrid, va a trabajar con José Aguiar, lo que tiene como consecuencia el aumento considerable de su bagaje técnico pero siempre sin dejarse influenciar por la pintura de su maestro de estilo neo-clasicista, muy depurada y normativa a la sazón de los años 30 en España, tampoco se deja influir por Hidalgo de Caviedes con el que también trabaja.
Está claro que Juan Ismael es un autodidacta, lo primero que se necesita para serlo es la curiosidad, después tener los objetivos claros saber en qué te quieres educar, esto le lleva a trabajar con grandes maestros para aprender pero sin renunciar a su idea primitiva de lo que él quiere hacer, estos maestros si bien no le ofrecen unas enseñanzas académicas al uso si le suponen juntos con los amigos, las amigas y compañeros de profesión una red de apoyo, fundamentales en su consolidación como poeta y pintor.

Mi teoría que me aventuro a poner aquí, sin ánimo de sentar cátedra, es que Juan Ismael al no pertenecer a la burguesía pudiente y carecer de estudios universitarios nunca fue valorado como merecía por puros prejuicios de clase de una sociedad pacata y menos ilustrada de lo que pretendía ser, por eso sus exposiciones tenían siempre una excelente critica especializada pero nadie compraba sus cuadros, quién iba a comprar los cuadros a un mindundi, un pobretón, huérfano y sin estudios.
Pedro García Cabrera le gestiona una ayuda del Cabildo de Tenerife con éxito lo que le permite alquilar un estudio en Madrid para trabajar y vivir precariamente.
En 1932 le nombran socio de honor de la asociación de pintores y escultores de Madrid.
En 1933 realiza un exposición individual en el Ateneo de Madrid presentada por Antonio Dorta y que Eugenio D´ors elogia calurosamente.
Sabemos que entre 1933 y 1936 trabaja en la escuela de Cerámica matritense donde aprende muchísimo, Juan Manuel Trujillo y Antonio Dorta le ayudan en lo que pueden para paliar una vida bastante dura en la capital, en 1935 inaugura una exposición en el Centro de Exposición e información permanente de la Construcción de Madrid con cierto éxito, en esa época sabemos que traba amistad con Moreno Villa, Guillermo de Torre, Maruja Mallo, Remedios Varo y Ramón Marinello, posteriormente es invitado a participar en la Primera Exposición Lógico-Fobista organizada por ADLNA ( Amics de L´art Nou ) en Barcelona en mayo de 1936.
El investigador y biografío de Ismael Eugenio Padorno asegura que en este tiempo el pintor esta buscando su identidad y que esta es “de las más profundas y constantes motivaciones del quehacer pictórico y poético de Juan Ismael”. De lo que su otro investigador y biógrafo Carlos Pinto Grote disiente; “ En ese tiempo el pintor sabe quién es, cómo es y qué va a hacer”
Por otro lado Eduardo Westerdahl lo encuentra “como un artista que mordía su propio desamparo”.
Cuando estalla la guerra Juan Ismael pasaba unos días en Galicia, desde 1936 hasta 1940 se abre otro de sus silencios oscuros, y nadie sabe nada de él hasta que reaparece en Bilbao en 1940.
Aquí haremos un paréntesis largo para no hacer muy prolijo este trabajo y pasamos por encima del hecho que como Gutiérrez Albelo , Agustín Espinosa y otros que ya estaban mal mirados por el nuevo Régimen de la dictadura tuvieron que enfundarse una camisa azul de La Falange para salvar sus vidas a pesar de ser hombres progresistas y nada partidarios de la dictadura recién inaugurada, aún así, cuando Juan Ismael regresa a Madrid desde Bilbao es denunciado, acusado y condenado a dos años de prisión por socialista y por masón pero se le conmuta la pena y es desterrado a Tenerife, véase la idea que podía tener esta gente de la meseta sobre las islas Canarias.
Cuando llega a Tenerife después de casi quince años muchos de sus amigos ya no están, no queda nada de la isla feliz que dejó atrás cuando se fue, se reencuentra con Emeterio Gutiérrez Albelo, Pérez Minik, Eduardo Westerdahl, Pedro Pinto de la Rosa, faltaba Pedro García Cabrera encarcelado por sus ideas y posteriormente puesto en libertad por fortuna para las letras canarias.
Juan Ismael es recogido y ayudado por el poeta Pedro Pinto de la Rosa y la poeta Laura Grote en su casa, en esos tiempos editan la revista “ Mensaje” .
A partir de ahí comienzan unos años tranquilos donde realiza bastantes exposición y elabora su obra poética.
En 1949 conoce a la que seria su mujer que le acompañó hasta el final de sus días, Nieves Encarnación González Súñer de origen catalán y afamada violinista, la boda se celebra el día dos de septiembre en La Palmas de Gran Canaria.
Quitando algunas novias que tuvo y de las que nunca trascendieron sus nombre, Juan Ismael contó siempre con la amistad, protección y consejo de grandes mujeres que le ayudaron en momentos muy duros, como Pino Ojeda, Laura Grote o Mary Collins de Ammirato a la que le dedica su “Chalet de O´gorman” en el año 1977.
En marzo de 1952 nace su hija Leonor, es un duro golpe para la pareja porque la niña nace con síndrome de down, Juan Ismael que llevaba tiempo sin beber se refugia en el alcohol.
En 1955 presentó una más de tantas exposiciones, esta vez en el Instituto de Cultura Hispánica del Puerto de la Cruz, sin éxito económico como casi siempre, en 1956 se trasladan a Barcelona, las penurias siguen estrechando el cerco, se necesitan más ingresos para los estudios y cuidados especiales de su hija Leonor por lo que deciden trasladarse a Venezuela en busca del Dorado como tantas familias canarias de la época, aventura que durara hasta 1966 con algún viaje esporádico a canarias en medio.
En Caracas Neus se pone a trabajar en orquestas profesionales, Juan Ismael conoce al pintor lagunero Pedro González, ( 1927-2016) y trabaja de pintor publicitario.
Expuso en el hogar canario venezolano pero como siempre su pintura no cuajó en la trepidante sociedad caraqueña, donde encontrabas negro sobre blanco las mayores riquezas al lado de las más grandes miserias, en una sociedad tan agitada tampoco había lugar para los propios pintores vanguardistas caraqueños.

A los diez años de la aventura venezolana regresaran a Barcelona, Leonor está muy bien y con un notable progreso.
Con 59 años y muchos achaques se instala en Las Palmas donde residirá hasta el final de su vida, exceptuando algún breve viaje a Tenerife y a Barcelona.
En 1977 sufre un leve accidente vascular que lo sume en una depresión, ya no pinta sino algunas cosas esporádicamente y no es hasta “1980 que uno de sus amigos Carlos Eduardo Pinto Trujillo le organiza en Tenerife “secuencias de Arte “, un homenaje a su vida y obra es cuando Juan Manuel viene a Tenerife por última vez, Neus le acompaña y “ se quedan en casa esos días como es natural “ cuenta Carlos Pinto Grote en su biografía de Juan Ismael.
Un año antes de su muerte el pintor pasa por el mejor momento de su vida en cuanto a lo que se refiere a ventas y reconocimiento, su obra se vende bien, sale casi toda su obra anterior prácticamente desconocida y que es valorada como se merece, por fin se habla de Juan Ismael como el gran pintor que es y ha sido siempre.
Su salud se deteriora y su vida acaba el 24 de agosto de 1981 en el hospital de San Martín.
“La poética y la pintura solo tienen una tenue relación en Juan Ismael”
Domingo Pérez Minik
A juicio de María Rosa Alonso Juan Ismael era un poeta más que valido, cultiva la poesía y escribe textos de divulgación y critica artística, solo publica dos poemarios, “el aire que me ciñe” y “el chalet de O´Gorman”.
Dicen que esperar fue siempre
una cosa bien amarga.
Pero se sigue esperando
porque vela la esperanza.
El reloj clava despacio
sus minutos en el alma;
por cada vez que no llegas
ferozmente te apuñala.
Viva palidez de muerte
sorprende la madrugada.
QUIERO olvidarme de ti,
sirena de aquel verano
recortada en mar de añil.
Estás lejana de mí,
y te me acercas ya tanto
que no me dejas vivir.
Juan Ismael
Poema aparecido en la Revista Mensaje.
Juana Santana 17/03/2024
Bibliografía
Juan Ismael
Carlos Pinto Grote / Viceconsejería de cultura y deportes gobierno de canarias 1992
Juan Ismael
Eugenio Padorno /Viceconsejería de cultura y deportes gobierno de canarias 1995
La Escuela de Luján Pérez
Eduardo Westerdahl/ Diario de Las Palmas 1953
Antología de la poesía en Canarias
Domingo Pérez Minik / ediciones Goya 1952
