Paseando por una calle larga y al fondo un cura con sotana y paraguas.
(Miguel de Unamuno hablando de La laguna)
El conjunto A era la familia Reyes García y el conjunto B éramos Pedro y yo, no pude evitar sentirme un poco intrusa en aquel microcosmo de una familia tan carismática y que pareciese deseosa de encontrar cualquier excusa para juntarse y celebrarse los unos a los otros.
Elba, como toda estrella que se precie, llegó la ultima acompañada de Joaquín, su esposo; Tras una breve conversación con Elba caí bajo su influjo.
Hoy me siento a escribir una semblanza de esta mujer, para que conste en acta cuando generaciones futuras rebusquen en polvorientos anaqueles y documentos, soy notaria sin cobrar desorbitadas cifras por mi testimonio, que esta mujer es merecedora de todos los reconocimientos conocidos como escritora, poeta e intelectual y que nunca ha tenido los suficientes, no se espera tampoco mucho mas de nuestra comunidad humana, donde no siempre se percata de las grandes mentes que procrea y a las que ignora cuando no desprecia, por una especie de molicie intelectual que aqueja a las sociedades burguesas, ahítas de lisonjas y prepotencia, casi siempre repartidas entre los menos visitados por Calíope o por Athenea.
Enseguida conformamos el conjunto C que era la intersección entre Elba, su estirpe y nosotros, a partir de ahí el acontecimiento se enmarca entre los acontecimientos memorable, el día que conocí a Elba García,

El primer libro que Elba me hizo llegar fue Tránsito, una biografía novelada o una novela biográfica, tiene mimbres suficientes par ser enmarcada en cualquiera de las dos descripciones, a saber : Tránsito en palabras de Elba García es la biografía de su padre Bernardino García.
Para mi Tránsito también es la historia de una saga de mujeres fuertes, voluntariosas y libres que vivieron, amaron, lucharon y sufrieron a los largo de toda la biografía, conformando al gran protagonista de la misma, Bernardino García.
Escultor autodidacta y de inagotable talento, emprendedor y tramador de sueños al mismo tiempo.
Bernardino García fue brutalmente represaliado del Alzamiento del Dictador Francisco Franco que tanto horror, sufrimiento y muerte dejó a su paso, Elba narra cuatro años de tortura, aislamiento, dolor y soledad infringidos a sus padres con una elegancia y una generosidad que yo no poseo y por lo tanto, llamo a las cosas por su nombre sin ningún sonrojo, espero que ella sepa perdonarme porque es mujer ponderada y de una educación tan exquisita que se guarda para sí muchas cosas y pasa de puntillas sobre otras, procura no significarse demasiado en bandos y a veces eso pudiera añadir altura a su vuelo poético, o no, según se mire.
La primera parte de Tránsito es un relato con muchos aromas costumbrista que te engancha y te atrapa irremediablemente, nos muestra como era la vida a finales del S. XIX y principios del XX , de su mano recorremos diferentes lugares de las islas por donde sus abuelos transitaron buscando el sustento y donde Trinidad, la primera mujer que aparece en el relato, nos cuenta Elba que : “Amamantó a todos sus hijos con holgura; y así les protegió , sin saberlo, de algunas enfermedades que se cebaban en los más débiles·.
De la mano maternal de Trinidad entramos en la casa con huerto a la entrada de La laguna, por La Cruz de piedra, un carro y un par de cabezas de ganado, en un universo de olores de :” Gofio de trigo, café crudo, melaza y unos higos porretas que ella misma había puesto a secar durante el verano”. Leyendo la narración de Elba, el infinito amor con que nos describe aquellos primeros pasos de Mino, ( Bernardino García ) alcanza para que baste con cerrar los ojos para sentir el arrorró que Trinidad cantaba a sus hijos y dejarte embargar por la nostalgia de un tiempo que fue y no volverá.
El relato avanza con la infancia y la juventud de Mino, plagada de paisajes laguneros y de personajes conocidos, algunas anécdotas entrañables, calles, edificios, instituciones que de algún modo nos conforman a todos y todas las laguneras y que al ser descritas con tanto esmero y elegancia ponen una sonrisa absorta en mi boca y un brinquito en el alma que me produce un placer estético y memorístico de incalculable valor, en mitad de ese avance aparece Amalia, otra gran mujer de incuestionable belleza y que seria la esposa de Bernardino y la madre de Elba, mujer fuerte y voluntariosa, sostén de la casa de la que fue arrancado Bernardino dejando atrás a dos hijos, que sufrieron su ausencia y a los que la madre escondía sus lágrimas.
Bernardino Regresó del infausto cautiverio y encontró la casa en pie, los hijos sanos y bien cuidados y los ánimos y el amor de la pareja intactos, para a partir de ese día, empezar a vivir con mayúsculas, a estas alturas siguen siendo las mujeres mano amorosa y faro imprescindibles para que la nave de la vida de nuestros protagonistas no encalle.

El relato continúa con la narración de la apasionante vida de Bernardino García, que tuvo que dejar de lado su vocación de escultor para mantener a su familia, una vida apasionante, llena de emprendimientos exitosos, de contribuciones e inventos inspiradores para el mundo de la arquitectura y de la construcción, Elba hace alarde de un gran trabajo de investigación para explicarnos dichos inventos y contribuciones exitosas de su padre, un mundo quizá demasiado abstruso para mi, pero me quedo con un detalle nada despreciable, la cantidad de veces que Bernardino un hombre cabal y bueno en el estricto sentido machadiano del término, fue estafado, engañado y robado por los de siempre, la burguesía extractiva y especuladora que no duda si puede robar a un hombre que confiado y venido del pueblo de verdad, se hizo a sí mismo, con mucho esfuerzo y muchas horas robadas a la familia, al sueño y a su gran vocación , la escultura.
Recomiendo que este libro sea reeditado para que no se pierdan tantos paisajes, tantos olores y tantos sabores que conforman nuestro ADN y que puede embelesar tanto a una lagunera recalcitrante como yo, como a un habitante de nuestras antípodas.
Elba García tiene una obra poética irreprochable y que merece un estudio aparte pero eso será otro día.
Juana Santana

Juana, explendido tu reportaje que he releído en otra ocasión. Mi familia lo ha compartido como es natural entre ellos. Han alabado tu brillante exposición del contenido de Tránsito y tu capacidad de sublimar lo que allí expongo. De nuevo Gracias por tu generosidad. Un abrazo enorme.🦓
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